SANTURTZIARRAS POR EL MUNDO: ONDIZ LEKUBARRI , UNA SANTURTZIARRA EN EL REMO GUIPUZCOANO

Ondiz

Ondiz Lekubarri con solo diez años, y tras un breve paso por el fútbol, empezó a practicar remo. “Toda mi familia hacía remo. Mi padre, mi hermano, mis tíos… me convencieron para probar, empecé a probar y ahí me he quedado”, explica. Esta joven de 20 años, estudiante de fisiología en la UPV/EHU, es una deportista de élite que compagina su pasión por el remo con los estudios. Su entrenamiento comienza a las 8 de la mañana, al mediodía acude a la universidad para dar sus clases, y a la tarde vuelve a entrenar. Un arduo trabajo que se refleja en el ancho de sus hombros o en sus encallecidas manos, surcadas por dolorosas ampollas que se forman por el roce de los remos.

Campeona de Euskadi en febrero y quinta en el Campeonato del Mundo y campeona estatal con el Club de Remo Donibane Pasaia (Gipuzkoa), Ondiz ha pasado completamente desapercibida para los medios. Se enfrenta a un doble hándicap: ser mujer y practicar un deporte poco conocido. “En los medios solo se habla de fútbol y baloncesto y muchas veces se olvidan de otros deportes”

Debido a la exigencia que ser deportista de élite supone, Ondiz admite que en algunos momentos se ha planteado dejarlo. “En exámenes a veces sí que lo pienso porque entre estudiar, ir a clase, entrenar y todo, no saco las notas que a mí me gustaría sacar”, declara. A esto hay que sumarle la imposibilidad de vivir del remo. “Somos mileuristas y el deporte no es para toda la vida. Tienes que aprovechar las ayudas que te dan para los estudios y hacer una carrera con la que luego poder seguir”, admite.

Pese a todas las dificultades, Ondiz tiene clara la razón por la que continúa practicando este deporte. “Al final ves que te recompensa, que son experiencias que tú tienes la oportunidad de vivir y que otra gente por mucho que entrene no va a poder”, afirma.

Información recogida de Horror Vacui