17 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA, LA TRANSFOBIA Y LA BIFOBIA

Este día se viene celebrando desde el 17 de mayo de 1990 con el objetivo de denunciar la discriminación de que son objeto las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, y para hacer avanzar sus derechos en todo el mundo.

Errespetuz, colectivo que forma parte de Berdindu, Servicio de información y atención del Gobierno vasco para los temas relacionados con la diversidad sexual y de género, nos hace llegar un manifiesto que queremos hacer llegar a todos y todas las blogeras de este Servicio.

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Comunicado 17-M

Históricamente ha habido problemas para aceptar cualquier tipo de diversidad. Por lo tanto, al igual que sucedía con otros ejemplos de diversidad, toda aquella o todo aquel que no se ajustase a la heterocisexualidad normativa era automáticamente discriminado. Hecho que llevo a que aquellas orientaciones del deseo y/o identidades sexuales que se saliesen de sus esquemas fuesen patologizadas, con todo lo que supone el echo de ser considerado un enfermo mental, además de la correspondiente reducción de derechos que se impuso por pertenecer a esta categoría clínica.

La Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales el 17 de mayo de 1990. Es por ello, que hoy nos reunimos aquí, para conmemorar esa fecha y mostrar nuestra más absoluta condena a todas las actitudes LGTBfobicas de cualquier tipo en el que es mundialmente conocido como el Día internacional contra la LGTBfobia.

Puesto que, aunque hoy se cumplan 26 años de la despatologización de la homosexualidad por parte de la Organización Mundial de la Salud, la transexualidad a día de hoy continúa considerándose un trastorno mental. Además, aún queda un largo camino que recorrer hasta lograr una equiparación de derechos respecto al resto de la sociedad, puesto que aunque la patologización vino acompañada de una considerable merma de derechos, que la despatologización no trajo de vuelta consigo. Es cierto que, aquí, ya no se puede encarcelar a nadie debido a su orientación del deseo o identidad sexual, pero aún sigue siendo motivo de encarcelamiento en numerosos países, llegando incluso a condenas de pena de muerte en unos pocos, por el único delito de tratar de ser quién se es o amar.

Pero no todo son leyes y condenas de otros tiempos o países, ya que, a día de hoy, en nuestras calles y plazas se pueden seguir observando agresiones LGTBfobicas, gente que mira mal cuando dos personas del mismo sexo pasean cogidas de la mano, cuestionar identidades a modo de insulto, amenazas, incluso agresiones físicas. Todas ellas, motivadas por el hecho de ser diferentes, pues como ya hemos dicho, aún hay mucho camino que recorrer hasta alcanzar una convivencia inclusiva real en la cual la diversidad sea observada como un valor enriquecedor y no como un motivo de burla y escarnio.